REVERS tiene la apariencia de un juego. Una rueda giratoria con imágenes de consumo cotidiano. Al girarla, el público descubre la cara B: las consecuencias globales de ese consumo, vinculadas a datos verificados de la ONU y Amnistía Internacional, accesibles también mediante código QR.
Para ver las imágenes documentales, el usuario entra en una «cámara oscura» integrada en la estructura. El gesto físico de entrar en la oscuridad genera un contraste psicológico muy potente respecto al ruido y la luz del espacio público.